Un reciente estudio desarrollado en la Universidad de Oviedo pone de manifiesto, una vez más, la estrecha relación entre la práctica de ejercicio físico y la salud. La investigación analiza cómo los hábitos de actividad física son fundamentales para la recuperación de pacientes con anorexia, reforzando la idea de que el movimiento no solo mejora la condición física, sino también indicadores relacionados con la salud mental y la calidad de vida.
Cabe destacar que la investigadora principal, María Fernández del Valle, es vocal de COLEF Asturias, lo que refuerza el vínculo entre la investigación científica y la profesión de la Educación Física en nuestra comunidad.
Según recoge La Nueva España, los resultados la intervención evidencian que las personas con anorexia experimentan mayores mejoras cuando participan en un programa ejercicio de fuerza supervisado que incluye un componente educacional. Las mejoras se ven a través de indicadores relacionados con la salud general (ejemplo: la masa muscular, la capacidad funcional o la fuerza), y a través de una mejora de la relación con el ejercicio. En este sentido, el trabajo destaca por la labor imprescindible del Educador Físico-Deportivo como un profesional que guía la adquisición de habilidades para la vida relacionadas con un estilo de vida activo saludable.
Desde COLEF Asturias valoramos muy positivamente este tipo de investigaciones, que aportan evidencia científica al trabajo diario de los y las educadores físico-deportivos. La actividad física no es solo una recomendación, sino una necesidad respaldada por la ciencia.
Este estudio se suma a la creciente literatura que demuestra que moverse de forma saludable no solo mejora cómo funcionamos, sino también cómo nos sentimos.
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